Ya lo dijo el artista: “cuando yo lo imaginé, era sublime; pero esto, esto es una puta mierda”.
Así me he sentido yo. Presionada por todas esas voces –ninguna dentro de mi cabeza- que me decían “cómprate una habitación, pinta, deja de vivir como una rumana” me he comprado una habitación, he pintado… pero sigo viviendo como una rumana. Al menos hasta que monte (uso la primera persona del singular, pero gracias a Dios un desinteresado muchacho con chaiselonge se ha ofrecido a hacerlo) los muebles. Ahora sólo tengo una triste cama y unas paredes a medio pintar.
Yo imaginé –mejor dicho, copié- una pared de color chocolate y el resto de la habitación en blanco. Lo había visto en un par de casas y me había gustado. Es lo típico que te dicen “y esta pared, la pintaré de color chocolate” y el otro hace “sí? Vols diiiiir?” y luego resulta que queda la mar de bien. La verdad es que, en cuanto a decoración se refiere, siempre tengo que copiar de alguien. Mi sentido estético es nulo. Sólo sé que el negro es elegante –qué paradoja, con lo perseguidos que están algunos- y a partir de aquí… nada. No sé combinar. Soy incapaz de proponer. Así que hago lo que veo, que es un comportamiento muy humano.
Pero al llegar a la tienda para que me hicieran el color, dije: “prepáreme el color chocolate”. A lo que el rompedor-de-ilusiones del dependiente respondió: “sí? Vols diiiiir?”. Y claro, yo lo quiero porque lo he visto, pero soy incapaz de defenderlo. Así que me dejé aconsejar y acabó haciéndome un marrón chocolate-con-leche… cuando yo quería un chocolate-80%-cacao. Y hoy, al pintar, haciendo la prueba del color, descubro que lo que imaginé chocolate se parece misteriosamente a la mierda. Bueno, no. Misterio ninguno: el cabrón del dependiente.
Medio deprimida, dejo de pintar. Llevaré la pintura y que me añadan negro. Pero esto no podrá ser hasta dentro de una semana. Así que, gracias a los listos que me aconsejaron que me hiciera mi espacio para estar a gusto, tengo que pasar cinco días sin muebles y con una mancha en la pared que me recuerda las proezas que hacía Copito de Nieve con sus heces y un simple cristal.
Si tuviera más personalidad u otra propuesta de color, os juro que os mandaba a todos a la mierda. Que es un sitio que queda, más o menos, en mi pared.

5 apreciaciones:
El fons que hi ha darrere del titol de "Pastiche de fanfarrias" (es diu banner? és que jo no tinc blog) també l'has pintat tu?
No et deprimeixis, els rumanesos viuen millor del que sembla.
En una conversación de gmail...
Yo: ESO ES PARA TI UN BLOG?
UNA MODA?
Júlia: si, una moda. Como unas botas, o la masturbación. Una simple moda.
La gente lo tenía que saber.
Tomàs, pero pégala toda...
Tomàs: no digas que la masturbación es una moda. Porque una moda es algo pasajero. Y yo no he parado desde el 95.
con pared chocolate....
con muebles de ikea....
con abrigo nuevo estupendo....
tu habitacion siempre sera la de la rumana! ese toque de Agua de Coco de Aida Nizar pocos saben copiarlo ;)
Eso os pasa a las mujeres por llamar al marrón de toda la vida cosas raras como "ocre, chocolate, avellana, etc.". Pues ¡toma color caca! ¡Zas! ¡En toda la pared!
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