03 enero 2008

Viviendo al límite.

Qué bien me suena siempre el “ui sí”. Estos dos monosílabos (ya) inseparables se me quedaron pegados hace tiempo para convertirse en mi catch phrase (si significa lo que creo que significa).

Al utilizar esta musical expresión, reflejas claramente tu capacidad para odiar o para despreciar gratuitamente; dos conceptos que, efectivamente y no, son lo mismo.

Añadiendo el “ui sí” a una frase pronunciada por tu interlocutor, lo dejas como un pretencioso de forma inmediata. Ejemplo:

INTERLOCUTOR: “Me he leído Guerra y Paz”.

ODIADOR: “Ui sí”.

No hace falta que tu interlocutor pretendiera pretender. Este recurso tan gratuito se puede usar en cualquier contexto y en toda conversación. Incluso es más divertido. El “ui sí” no busca evidenciar el discurso ajeno presuntuoso, sino herir sin causa. Ejemplo:

INTERLOCUTOR: “Voy a ducharme”.

ODIADOR: “Ui sí”.

El ducharse se convierte, de repente, en algo ridiculizado. Incluso puede que la acción que se dispone a realizar el otro sea algo loable en todos los aspectos. Pero aún así, se consigue el mismo resultado. Ejemplo:

INTERLOCUTOR: “Doy refugio a perros lazarillos apaleados”.

ODIADOR: “Ui sí”.

Para potenciar el efecto, después del “ui sí”, puedes añadir un epíteto que defina a tu interlocutor en función de lo último que ha dicho. No hace falta que este epíteto sea un insulto. Harás quedar como una mierda con cualquier palabra si va precedida del “ui sí”. Ejemplo:

INTERLOCUTOR: “Me duele la cabeza”.

ODIADOR: “Ui sí, el delicado”.

Incluso en situaciones que tratan sobre aspectos en absoluto cuestionables o debatibles.

INTERLOCUTOR: “Estoy embarazada”.

ODIADOR: “Ui sí, la preñada”.

Su poder de desconcierto es tal que consigue que lo que hizo un genocida hijo de puta no sea nada digno de mención si lo comparamos con lo tonto que es el interlocutor. Ejemplo:

INTERLOCUTOR: “Hitler mató a seis millones de judíos”.

ODIADOR: “Ui sí, el que sabe contar”.

Lo maravilloso: ¿por qué el interlocutor no te partirá la cara? Pues porque no te preguntarán nunca por qué lo dices. Es un reproche tan gratuito y tan de subnormal que la gente pensará que no puedes ser tan tonto. Piensan que debes tener tus motivos. Si no, nadie es tan idiota. “Él sabrá por qué lo dice”. Callarán. Otorgarán. Vencerás. Te respetarán.

Luego te retirarás y rezarás para que mañana no sea el día en que te partan la cara. Por tonto. Por listo.

9 apreciaciones:

albert dijo...

Es mas o menos como utilizar: "Mis cojones", pero con el agravante de humiliación al interlocutor. Yo también lo uso, su resultado es impecable.

Ghandi dijo...

Puaaaaaaggggggg!!!!

Júlia dijo...

Si... Ghandi? Hi ha alguna cosa que vols dir?

Borja "Carcayú" Prieto Coscollá dijo...

Ui, sí, el orador...

Lord Chyron dijo...

Uy sí, la que cuenta cómo habla.
I tu carcayú: uy sí, el que entra antes y me roba el chiste :P

Ghandi dijo...

Res. Senzillament que la meva opció sempre ha estat vomitar sobre l'interlocutor.

tommyx34 dijo...

Ui, sí, el Shakespeare de la blogosfera...


fora conya, fantàstic X"D

Doc Moriarty dijo...

Tambien se puede usar (aunque es menos efectivo) el condescendiente:


Ya, claro.

Red Pèrill dijo...

Brutal post de veres, he rigut des del llit del rollo mig caure enrere, i això costa avui 'n dia