12 junio 2009

Comisaría.

Hace un par de semanas (es mentira, fue hace meses, pero el post lo escribí dos semanas después de lo que voy a contar) fui a renovar mi DNI, caducado desde hacía cuatro meses (perdón, cuando escribí el post habían pasado más de dos semanas, pero pensé: “pon que hace sólo dos semanas, que no parezca que tiras de historias viejas. Era mentira sobre mentira). Aunque mis amigos afirman que soy tan correcta, maniática e insoportable como Monica Geller, también soy tremendamente perra para cualquier tipo de papeleo o desplazamiento que altere mi rutina. Cuando, años a, no te hacían el DNI al instante –cosa que implicaba dos desplazamientos a la comisaría y dos alteraciones de rutina-, llegué a espaciar primera y segunda visita con dos años. Eso es: fui a hacerme el DNI y llevé un resguardo en el monedero durante dos años porque me daba pereza ir a buscarlo, algo que no sucedió hasta que tuve que ir por cojones a hacerme mi primer pasaporte… y ya aproveché el viaje. Siempre aprovecho.

Total, que con la edad una es menos salvaje y con un DNI caducado de sólo cuatro meses decidí ir. Y ya de paso, me hago el pasaporte, que lleva caducado tres años y perdido otros cinco.

Para hacerlo lo menos insoportable posible, reservo hora en la web, me cojo la primera hora (9.00) y me doy dos semanas de margen para irme concienciando que un lunes a las 9 de la mañana tendría que hacer algo que odio con todas mis fuerzas.

Llegó a la Comisaría de Muntaner a las 8.52 y veo una cola del carajo. Esto ya no entra en mis esquemas: si tengo cita previa, no tengo que hacer cola. Si yo uso el Sistema, ellos me dan un beneficio. Me acerco a una señora de la cola y le pregunto: “¿Tiene cita?”. Ella: “¿Cita?”. Perfecto, no todo el mundo va con cita. Entonces, cabe suponer que sí yo he sido tan buena ciudadana como para intentar agilizar las operaciones de los funcionarios pidiendo cita previa, tendré ventaja, ¿no? Entro y le pregunto a un policía: “Pedí cita, no tengo que hacer cola, ¿verdad?”. “No”. Y se gira y se pone a andar. Yo me quedo.

Anda un rato más y al final del pasillo se gira y me dice: “¡Pero ven!”. Salgo corriendo detrás del policía y cuando llego a él me da un ticket con el número 1. Ah, el Servicio Público… tan arisco pero tan eficiente cuando una les demuestra respeto…

Me siento a esperar y miro orgullosa mi número 1. El reloj marca las 8:56. El panel con los números todavía no está encendido. Los funcionarios empiezan a llegar a las mesas. La gente que no tenía cita empieza a entrar, a coger número y a sentarse. Los miro por encima del hombro. Todo está listo para el gran momento, pero yo tengo ventaja. Si respetas el Sistema, todo sale con una fluidez exquisita. Sin sorpresas. Vuelvo a mirar el ticket: “1 DNI”. DNI. ¿DNI? ¡Yo quería también pasaporte! ¡Para ahorrarme un viaje! ¡Siempre aprovecho! ¡¡Mierda!!

Me levanto y le pregunto al policía: “Disculpe, yo quería hacer también Pasaporte, que no se lo he dicho al entrar. (murmuros: “en parte porque te has ido…”) ¿El ticket este me vale igual?”.

Y me dice con el orgullo del que sabe las maravillas del Sistema:
-“Claro que sí, señorita. Usted sólo necesita este ticket, una foto, 30 euros y sale de aquí hoy con DNI y Pasaporte”.
-“¿30 euros?”.
- “10 el DNI, 20 el Pasaporte”.
-“En Mataró me costó 895 pesetas. Ahora sólo llevo 25 euros”.

Y el policía, mira el reloj y me revela la maldición de su engranaje perfecto: “En un minuto encenderé el panel y aparecerá el número uno. Y le tocará a usted. Si al llegar este momento no tiene aquí los 30 euros no le podremos hacer DNI y pasaporte. Y, si sale a sacar dinero, perderá su turno, porque sólo le queda un minuto y no le da tiempo de ir y volver. Así que hoy no se lo va a hacer. Tendrá que volver otro día”.

Con una resignación automática digo: “¿Tengo que volver otro día?”. Y me grita: “¡¡Claro que no, corre!! ¡¡Ve a sacar dinero!! ¡¡Inténtalo!! ¡¡NO PIENSES, ACTÚA!! ¡¡Ve!! ¡¡Ve!!”.

Confusa, salí corriendo a la voz de la ley. Corrí y corrí sin pensar. Me paré en el primer cajero que vi, saqué 20 euros, me cobraron 0.80 de comisión y corrí otra vez hacía la Comisaría. Llego y me dice el tío: “Has ido muy rápido. Muy bien. Toma, te he guardado el número, ve a la mesa 17”.

¿Por qué primero me dijo que perdería el turno y luego me había guardado el número?

¿Por qué me dijo que no podía ir a un cajero y luego me gritó para que fuera?

¿Por qué va armado un hombre que tiene como lema ante una situación de mínimo conflicto “no pienses, actúa”?

Ah, la picaresca.

Adiós.
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6 apreciaciones:

Anónimo dijo...

A mí me pasó algo parecido. Tenía el DNI caducado desde hacía tres meses y me daba pereza ir a hacerme fotos, así que decidí autohacérmela y editarla con Photoshop durante horas para engañarme a mí misma y sentirme orgullosa de ella. Las imprimo en casa y me las llevo recortadicas con las medidas que recomendaban en la web. Pido hora por Internet, llego a comisaría, me siento... y: "Uy, es que estas fotos son muy pequeñas, eh? Y además, si las has impreso tu en casa no sé si las va a coger la máquina". "Pues yo las he recortado con las medidas que ponía en la web". "Ah, no, pero es que esas medidas se referían al tamaño de la cara, no al tamaño de la foto y... uy mira, la máquina no me la coge, sale toda rallada. Puedes irte a un fotomatón que hay aquí afuera, tienes diez minutos, te guardo el turno". Y al fotomatón que me fui corriendo, despeinada, sudada y sin maquillar.

Bastardos.

Ghandi dijo...

Pues yo también fuí el lunes a hacerme el pasaporte. Pero no reservé. Yo soy así. Un aventurero. Un Idiana Jones en la selva de la burocracia. Tampoco fuí a las 9.00. Llegué a las 9.30 que parece ser la hora del bocata de los funcionarios y está todo vacio. Me pasé 20 minutos sentando viendo el mismo número en la pantalla. Ni pa'lante, ni pa'tras. Ví pasar mi vida ante mis ojos en superslowmotion. Eso sí, de repente apareció un funcionario y dijo "¿alguien sólo para pasaporte?" a lo que respondí con un rápido y certero "Yo" y conseguí colarme 7 números. Los pasaportes son para los listos.

Bart dijo...

No pienses, actúa.. qué bueno. Creo que es del Teniente Callahan.


PS. ¿Pot ser que et veiés al Primavera Sound durant el concert del Neil Young o es que tinc a la vieja del risotto incrustada a la sesera?

vittt dijo...

me encantan los thrillers.
yo aproveché que iba detenido para renovarme el dni.

Júlia dijo...

Amigo Bart, no soy del tipo de personas que va al Primavera o, en general, a hacer cosas divertidas. Me encanaría ver a Neil Young, pero tendría que venir él a cantarme a casa... ir yo me da pereza.

Por lo tanto la anciana del risotto no estaba en el concierto, pero seguro que era una chica que me imitaba, porque ahora he puesto muy de moda llevar una rebequita y harina en la cabeza. Malditos fans.

albert dijo...

Esto no es nada, no veas lo que nos cuesta a los inmigrantes renovar el permiso de trabajo.